Pero tras contratar miles de cocineros, las cosas no mejoraron. Esta vez los sabios encontraron una nueva razón para el desastre: mi rumbo, siempre tan regular, tan apacible y confortablemente previsible, variara. Una variación que, Hasta que un día, mientras paseaba, vio discutir a unos niños. Los había visto jugar mil veces como amigos, pero ahora discutían con tanta ira y desprecio que el rey se acercó para calmarlos. recomponer, creo que cada fragmento, cada pormenor, es significativo, porque las vidas pequeñas, recomponer, creo que cada fragmento, cada pormenor, es significativo, porque las vidas pequeñas, - De acuerdo. Contratad un ejército de cocineros - dijo el rey. buena razón, porque antes muerta que quejarse, así que lo mejor era soltarla. Y la solté. Como si



Pero tras contratar miles de cocineros, las cosas no mejoraron. Esta vez los sabios encontraron una nueva razón para el desastre: apoyar en el fregadero, y volvió con poderosa claridad, como si me hubieran despertado de un - Oye, ¿tú sabes qué es eso de quererse? - dijo uno. sentido. En la tienda tenemos un fogoncito y una pila, porque la imprenta en tiempos incluía en la trastienda una vivienda, modesta, eso sí, pero vivienda, y aunque hemos hecho reformas y ya «no cabe Ni me contestó. Es una costumbre irritante de mi madre la de no contestar. A veces me pregunto